sábado, 7 de marzo de 2015

La identidad de Cristo y tu identidad

Uno de los tantos desafíos que Jesús enfrentó en su paso sobre la Tierra en su encarnación como ser humano fue el de mantenerse focalizado en la dirección de Dios Padre sin dejarse influenciar por las variadas voces internas y externas que trataban de desviarlo de su misión. Y para eso Él se afirmó en su identidad.

Para entender la identidad de Cristo tenemos que entender de donde Cristo vino y tomo la forma de Jesús, el carpintero hijo de José y María. Él sabía de donde vino y quien era.

En el comienzo de su ministerio Él declaró su identidad a la mujer samaritana junto al pozo:
“Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas. Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.” (Juan 4:25-26)
Cristo siempre fue y es uno de los tres miembros de la Santa Trinidad existiendo eternamente como El Hijo junto a Dios Padre y al Espíritu Santo.

Originalmente Cristo estaba en el centro de comando de la creación con todos los atributos de su esencia: Cristo es Dios. Si usted tiene alguna duda sobre la esencia de Cristo, lea la descripción de Cristo dada en Colosenses 1:15-19:

“El cuál es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue criado por él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten: Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado. Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,”

Si quiere saber cómo es Dios, él nos lo mostró al tomar temporariamente forma humana visible como Jesús.

Mire a su alrededor, para arriba y para abajo, vea el macrocosmos a través de un telescopio, después vea el microcosmos por medio de un microscopio. Todo lo que ve, y muchas cosas que usted no ve, son creación de Cristo. Y todo le pertenece a Él. Cristo es el creador y el dueño de todo ello, y de usted e de mí. Nada escapa al entendimiento de Cristo, tanto de lo que nos rodea, visible e invisible, incluidos usted, yo y todos los demás.

San Juan comenzó su evangelio dejando muy claro quién es Cristo: “EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.” (Juan 1:1-4).

¿Cómo puede ayudarme prácticamente saber quién es Cristo?

Primeramente tienes que saber que ayudó a Él mismo saber quién era y vivir de acuerdo con su identidad completando su misión redentora. Jesucristo pudo salvarte en la cruz porque Él no perdió la noción de su identidad.

Si tú ya entregaste tu vida a Cristo, precisas vivir minuto a minuto consciente de la identidad de Cristo, quien Él es y que poder Él tiene para guiar tu vida e guardarte para que llegues a la eternidad como un vencedor.

Si tú aún no has entregado tu vida a Cristo, ahora es el momento de hacerlo sin hesitar antes que sea demasiado tarde.

Actualmente, una grave crisis de identidad afecta a mucha gente. Hay quien gasta altas cuantías de dinero para resolver su crisis de identidad con psicólogos. Hay los que no saber qué hacer con su futuro porque no saben quiénes son ni para que existen. Hay quienes dudan de su género sexual y tratan de transformarse en una persona de otro género porque están en crisis de identidad. Muchos tatúan sus cuerpos para ser diferentes buscando por medio de marcas en su piel definir su identidad.

Inclusive los cristianos son blanco de un bombardeo demoniaco para que pierdan su noción de identidad. Por eso vemos gente engañando y siendo engañada con mensajes de un evangelio deturpado. Por eso vemos que la Iglesia sufre la invasión de movimientos ajenos a la voluntad de 
Dios claramente expresada en las Escrituras. La vieja estrategia satánica sigue funcionando para algunos: si el enemigo consigue nublar el entendimiento de tu identidad como Hijo de Dios entonces tu vida será una caricatura cristiana y no la imagen genuina de un seguidor de Cristo.

De la misma forma, el maligno trabaja para que las personas pierdan la visión de la identidad de Cristo.

La máquina de propaganda montada por satanás bombardea día y noche a la humanidad con información mentirosa que distorsiona la identidad de Cristo:

Dicen que Jesús es más un profeta, como Mahoma y Buda.

Afirman que es fruto de una ilusión colectiva, que nunca existió, que puedes hacer lo que quieras porque Cristo ni Dios existen, por lo tanto no habrá castigo ni recompensas.

Dicen que todos los bien intencionados acaban muriendo como Cristo y tantos otros, asociando a Cristo a una imagen de fracaso y fatalidad.

Y muchas otras mentiras son difundidas por la televisión, por películas, libros, Internet con el objetivo que las personas pierdan la noción de quien es Cristo.

Como cristiano debes tener claro que sirves a Cristo, el creador y dueño de todo lo que existe, inclusive tú. Por lo tanto Él es poderoso para guardarte, protegerte, providenciar recursos para atender a todas tus necesidades materiales, emocionales y espirituales, manteniéndote entero y sano para el día de tu encuentro con Él.

Tienes que vivir pendiente de su retorno, o atento del momento en que Él te llame para encontrarlo cara a cara. Esto significa ajustar tu vida de acuerdo con la voluntad de Él, confesándolo ante los demás y pautando tus acciones preguntándote ¿Qué Jesús haría si estuviese en mi lugar?

Tener clara la identidad de Cristo te ayudará a tener clara tu identidad y tu misión en esta vida.

No creas que el mundo está echado a su suerte y que Dios no se importa con su creación. 
Estamos próximos del momento en que ÉL vendrá a tomar lo que le pertenece y juzgarnos con amor, santidad y justicia. Vive para Él y su reino. Ámalo de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.


“Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.” Mateo 24:30-31.