20160409

Oseas 5:4 “No les permiten sus malas obras volverse a su Dios; su tendencia a prostituirse les impide conocer al Señor”.

Oseas 5:4 “No les permiten sus malas obras volverse a su Dios; su tendencia a prostituirse les impide conocer al Señor”. (Biblia Nueva Versión Internacional)


Las acciones, fruto de las decisiones personales, se tornaron trampas de las que no se puede salir fácilmente. El alma fué seducida por el placer y se convirtió en esclava de ese placer.
Los pensamientos se oscurecen porque el alma viciada con los placeres no consigue juzgar rectamente.


El vicio entonces se adueña de la persona y la arrastra cada vez más hacia abajo.


El placer ahora hecho vicio,  requiere sacrificios de la víctima: tiempo, dinero, energías y dedicación exclusiva. Se hace una obsesión que toma la mente veinticuatro horas al dia.


La persona cautivada por este espíritu raramente consigue mantener sus pensamientos apartados del vicio.
Este espíritu se alimenta con todo lo que su víctima es y todo lo que tiene, consumiendolo hasta poner a su víctima en la pobreza, en el hospital, en el manicomio, en la cárcel y en la tumba.


Leemos en Romanos 10:13 “...todo el que invoque el nombre del Señor será salvo”.
Solamente el Señor Jesucristo tiene autoridad para reprender el espíritu inmundo que ha tomado a una persona y solamente el Señor Jesucristo tiene poder para romper las cadenas de esclavitud a los vícios que cautivaron y corrompieron a una persona.


Si tú te encuentras atado a un vicio que satanás colocó en tu vida y quieres ser libertado del mismo, haz una oración sincera ahora mismo invocando el nombre del Señor Jesucristo y Él te libertará.


Romanos 10:8-9  “...Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos:  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.


Jesucristo quiere entrar dentro de tu corazón, donde tú anteriormente dejaste a los deseos malos entrar, ahora el Señor quiere entrar y hacer una limpieza radical. Jesucristo quiere hacer de ti una nueva criatura, como si nacieses de nuevo.


Tú tienes el poder de escoger porque Dios te lo ha dado, por lo tanto tú tienes la responsabilidad personal de elegir quien va a influenciar a tu corazón. Si permites que un espíritu inmundo entre en tu vida, sabe que acabarás robado y muerto. Jesucristo nos avisó cuál es la misión del enemigo de nuestra alma: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10). Jesucristo nos dió la salida, que es Él mismo, que quiere que vivamos plenamente. Escoge Jesucristo ahora mismo.

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